Este fue el principio del inevitable final de los dos..
Nos quisimos con alevosía y nos tratamos de olvidar como si se tratara de una persona que no nos marcó, de una persona común y corriente como las que a lo largo del camino encabezan nuestras listas, nos tratamos de olvidar el uno al otro, como si fuera tán fácil, como si no te extrañaran mis brazos, como si no te imploraran mis noches... Así, trato de no darte importancia, pero es como si hubiesemos firmado un contrato de amarnos más de mil noches ¡Qué impotencia la mía y que estupidez la tuya de disimular que no me quieres! y yo que pensé que solo pasaba en las novelas, pero tengo entendido que siempre terminan con un final felíz... ¿Entonces te espero? entonces que hago? vivo hasta que te decidas? y si el contrato no son mil noches y vence en dos días? Nunca culminamos esto, sabiendo que en otra historia fuera tan grande.