Aroma matrera que se cuela en mi sangre;
Sonrisa aguardiente que provoca y me excita,
Susurro intrigante que me incita a probarte.
Desliz inconsciente de mi pensamiento certero,
Misterio infinito, incertidumbre constante,
Pasión desbordada en una simple palabra;
Instinto escondido aparente en la cama
Se mojan mis labios al solo nombrarte,
Mientras mi boca reseca insiste en pecar,
La conciencia me dice quien duerme no erra;
Como Ebrio y botella o tal menú sin probar.
Apaga las luces, agótame el cansancio
Desmerece mis horas haciéndome mujer;
Pierde el respeto de mi piel desnuda,
Encuentro quimérico de absoluto placer.
Me amoldo a tus noches, te entrego mi cuerpo;
Enciende discreto este fuego vivaz,
Mañanas vacías que no guardan recuerdos...
Secretos cubiertos de argollas y hogar.