3 de abril de 2011

Tu sonrisa se volvió inevitablemente vital para la mía, es como si fuese veneno carcomiendome la piel, solo que este no mata al instante, más bien lo hace lentamente; consumiéndome, torturándome...

Es como si fueses un tipo de adicción, insufribles mis días cuando no tengo tu olor y es ahí cuando me pregunto ... ¿Está bien eso? Quizá no y solo sea una prueba para mi dependencia existencial, que no he dejado salir desde aquella noche en que hicieron llorar a la pequeña María.