30 de mayo de 2011

Una mañana normal ,,

Ahí te encuentras tú, en el eco de la sombras que hacen juego con mi llanto, disímil al canto del ave que posaba mi ventana en las mañanas...


Ese cosquilleo que recorría mi espalda hasta la punta de mi dedo al solo pensarte se ha convertido en punzada, en una fuerte bofetada que da cara hacia mi pecho bronco que me jura no pasa nada, mis puños se aferran y contienen su enojo, mientras mi boca delata que todo está bien. Qué fuerza maginifica el deseo ponderarte a encarar mis mentiras, cuál es el sentido de mi dócil carácter cuando no es contigo, a que le teme mi callada voz si los golpes más duros son los que te hacen aprender, pero que delicadeza la mía de no ser juzgada, si con pinzas de papel hay que tratar a esta terca, no quiero saber que pasará en las noches de lluvia... Necesito unas manos fuertes que me sostengan la cabeza.