no suena el agua en el río,
soy un envase vacío, ya no quedan fuerzas de cansarte los oídos,
mi voz fue llamarada de fuego que se ha convertido en chasquido,
y me siento indefensa por no dormir bajo tus sabanas,
mi ángel desorientado, a donde emprendiste tu vuelo?
Aquí sigo esperando, contando las horas, fuiste y serás todo un frenesí.
.
Ya mis manos no se empuñan ni mis dientes se apretujan,
Mis dedos ya no marcan en tú plena madrugada,
y en color enardecido mi cara ya no cambia.
.
¿Qué poseo si no estás?
No me siento la reina, ni la esclava,
así no más, toca mi puerta y no digas nada.
¿Dónde estuviste? ... Tú solo calla.