Si un instante se fuga tan rápido, hagamos que su cruce valga la pena,Porque amado mío, no hay desconcierto si nuestras manos no pecan,
Desajuste, anomalía del dormido deseo por el tiempo que no regresa
Vayamos cruzando la línea de lo prohibido,
y guardemos en lo más íntimo esas noches que nos damos.
En el ardor de esto que incendia, se encuentra la bestia, el bárbaro, el mendigo y asilado
Ansioso de tomar tu carne sin piedad,
desbaratarte bajo los gritos de tu porfiado martirio de no poder más,
Hagamos de la noche, algo más que horas disipadas,
Y márchate cuando menos me lo espere
Que eso me dejará duda de cómo pueda terminar,
Entonces, te pediré más instantes,
Fantasearé del próximo encuentro y llegada la tarde
Esconderé a la mustia adiestrada y despertaré al menesteroso inconsciente e insaciable que alimento de ti.
Vayamos cruzando la línea de lo prohibido,
y guardemos en lo más íntimo esas noches que nos damos.
En el ardor de esto que incendia, se encuentra la bestia, el bárbaro, el mendigo y asilado
Ansioso de tomar tu carne sin piedad,
desbaratarte bajo los gritos de tu porfiado martirio de no poder más,
Hagamos de la noche, algo más que horas disipadas,
Mojemos la sabana que nos llega abrazar,
Muerde mis labios, toma mis senos, hala el cabello que alisé para ti,
Pierde el respeto de la instruida señoraY márchate cuando menos me lo espere
Que eso me dejará duda de cómo pueda terminar,
Entonces, te pediré más instantes,
Fantasearé del próximo encuentro y llegada la tarde
Esconderé a la mustia adiestrada y despertaré al menesteroso inconsciente e insaciable que alimento de ti.