Os pido piedad de este pobre desalmado que solo busca una gota de su boca,
Si he de besad pulcros labios, déjeme que sean los suyos,
Suplico misericordia mi bella damisela,
Imploro su perdón para este injusto que solo sabe amarla,
Si he de demostrar mi arrepentimiento incrustando mil espadas en mi pecho,
Lo haría por una noche que me concediera,
para morir pisando antes el ávido olimpo que me conferiría su aliento,
Ruego de su devoción por el mal que he cometido,
Si no hago más que venerar sus ojos de perla,
Y por culpa de aquella noche que tanto he maldecido,
Por pieles ajenas y banales minutos, que ni siquiera llenaron de fulgor mis avideces
Hoy me encuentro perecido.
Si usted me quita su amor… No, no lo apruebo, no consiento,
Filantropía, altruismo mi señora, caridad si usted quiere,
Que este inmundo ser insta su indulgencia que no es nada sin usted,
Prefiero me quiten la vida, que no será ya la misma sin la puesta de su sol.
